16 DE OCTUBRE: DÍA MUNDIAL DE LA ALIMENTACIÓN

Hoy en día tenemos muy interiorizada la idea de Alimentación Saludable y estamos muy de acuerdo con afirmaciones como: “ Alimentarse bien es fundamental para gozar de buena salud”, “ Una alimentación sana y equilibrada es importante para el desarrollo físico y mental de nuestros hijos”, “ Las personas con una vida activa son más saludables”…etc. Pero…¿Sabemos realmente lo que significa estilo de vida saludable? ¿Sabemos lo que es alimentarse bien y por tanto, transmitirlo así a los niños y adolescentes? y lo más importante, si sabemos el concepto, ¿lo aplicamos a nuestra vida diaria?

Un estilo de vida saludable incluye:

  • LLevar una dieta variada, rica en frutas y verduras, a poder ser, frescas y de temporada, baja en grasas, en azúcares y en sal, rica en proteínas, siendo de elección las carnes magras y con importante presencia de pescado y siendo la mejor opción para cocinado y aderezos, el aceite de oliva, rico en ácidos grasos que protegen nuestro sistema cardiovascular.
  • Buscar el equilibrio energético, adaptado a cada etapa de la vida. La idea que prevalece es que debemos “Comer para vivir”, y no al contrario, disfrutando de la variedad de alimentos que la dieta mediterránea nos ofrece, pero siempre adecuando cantidades, sin excesos ni insuficiencias.
  • Darle importancia al Desayuno, ya que es la comida que nos proporcionará la energía necesaria para dar comienzo a la realización de actividades de la jornada, así como la encargada de reorganizar nuestro organismo a nivel metabólico tras el ayuno nocturno.

El desayuno mejora el rendimiento escolar y laboral en los adultos.

  • Mantenernos hidratados: Un alto porcentaje de nuestro cuerpo es agua, por tanto, es importante reponer los líquidos que nuestro cuerpo pierde de manera natural.

El agua distribuye los nutrientes, eliminando toxinas,mejora nuestra circulación, así como el funcionamiento de nuestros órganos y nuestro sistema inmunológico y además regula nuestra temperatura corporal entre otras muchas funciones.

  • Actividad física: Todos podemos beneficiarnos al reducir hábitos sedentarios. El aumento de actividad física fortalece nuestros músculos y beneficia a nuestro corazón, cuerpo y mente.

La OMS recomienda que niños y adolescentes deben realizar, al menos, una media de 60 minutos de actividad física diaria, de intensidad moderada a vigorosa; principalmente se recomienda actividad de tipo aeróbica, a lo largo de la semana, combinándolo también, con ejercicios de fuerza que tonifiquen huesos y músculos.

  • Comer en familia. Esta actividad se incluye en un estilo de vida saludable, ya que facilita la adopción de buenos hábitos saludables y permite desarrollar hábitos afectivos más sólidos. Siempre que sea posible, intentaremos compartir en familia, al menos, una comida al día

Comer en familia es lo deseable, pero no siempre es posible, y tampoco lo es llevar una alimentación saludable, ya que muchas familias no pueden permitírselo por falta de tiempo y bajos recursos económicos, y esto puede repercutir de manera negativa en la salud de sus miembros.

En los últimos años, la manera de alimentarnos ha cambiado. El ritmo de vida, sobre todo en las ciudades, ha desplazado la comida del hogar por la comida rápida y los “snacks” entre horas, ricos en azúcar, sal, grasas y harinas, desplazando a las frutas y verduras y a otro tipo de alimentos necesarios para nutrirnos.

El aumento de este tipo de alimentos conlleva el aumento de niños y también adultos con sobrepeso y con riesgo de padecer Obesidad.

Con motivo del Día Mundial de la Obesidad, celebrado el 11 de Octubre, hablaremos brevemente de la Obesidad y sus consecuencias en la etapa infantil.

La Obesidad

¿Qué es?

Es el trastorno caracterizado por la acumulación de una cantidad excesiva de tejido adiposo en el organismo, normalmente, consecuencia de un estilo de vida caracterizado por una alimentación inadecuada y el sedentarismo. Es tal el incremento, que puede poner en riesgo la vida de una persona y hoy en día está generando una pérdida de salud de todos los miembros de la familia, siendo especialmente vulnerable, la infancia y la adolescencia.

¿Qué consecuencias tiene la Obesidad en la salud infantil?

  • FÍSICAS: Aparición de nuevas dolencias o enfermedades: Diabetes, Enfermedades Cardiovasculares, Hipercolesterolemia, desarrollo de algunos tipos de Cáncer…etc.
  • PSICOSOCIALES: Trastornos de la conducta alimentaria, baja autoestima, aislamiento social, discriminación…etc.

¿Qué hábitos se desaconsejan por favorecer el desarrollo de Obesidad Infantil?

– Evitar el alto consumo de alimentos de alto valor energético, ricos en azúcares, grasas, sal…: bollería industrial, pizzas, patatas fritas, refrescos azucarados y productos procesados.

– Pérdida del hábito de desayuno.

– Dieta desordenada:“picoteo” entre horas de productos con alto contenido energético.

– Inactividad física: Fomentar el juego dinámico al aire libre y limitar el tiempo de ocio sedentario, principalmente, delante de una pantalla. 

Es importante tener conciencia de la importancia de la alimentación, “Somos lo que comemos”, y la buena alimentación de hoy, se convertirá en la salud invencible del hoy y del mañana.

¡Todos somos agente de cambio!

 Está en nuestra mano fomentar en la infancia los buenos hábitos de alimentación que los convertirán en adultos responsables de su salud.

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