Ahora que empieza el buen tiempo y las vacaciones de verano es la temporada ideal para realizar actividades al aire libre con los más pequeños de la casa. La luz del sol en verano es muy intensa y debemos recordar que la radiación solar puede provocar daños tanto a corto como a largo plazo.
Hay dos tipos de radiación ultravioleta (UV), que pueden desencadenar problemas en la piel a distintos niveles:
- La radiación ultravioleta A (UV-A) penetra en las capas más profundas de la piel. Este tipo de radiación está estrechamente relacionado con el envejecimiento prematuro de la piel (pérdida de elasticidad, arrugas, manchas…). También es la principal causa de los melanomas (cáncer de piel)
- La radiación ultravioleta B (UV-B) no se absorbe, sino que afecta a las capas más superficiales de la piel. Este tipo de radiación es la responsable de las quemaduras solares. Se ha visto que también está relacionada con la aparición de melanomas, ya que las quemaduras aumentan el riesgo de padecer este tipo de cáncer.
Es importante saber que en función de la época del año, la radiación predominante es distinta. En invierno predomina la radiación UVA, mientras que en verano predomina la radiación UVB. Por otra parte, aunque el cielo esté nublado, la radiación solar puede atravesar las nubes y llegar de igual manera hasta nosotros. Además, la luz también se refleja en el suelo, agua, asfalto, y afecta de igual manera. Por eso, es importante recordar que el protector solar no debe usarse exclusivamente cuando estamos expuestos al sol, sino que debería ser un básico en nuestra rutina diaria para evitar problemas de salud importantes, sobre todo en las zonas del cuerpo más expuestas (sobre todo la cara). Por otra parte, aunque las pieles más claras son más propensas a sufrir quemaduras, la radiación afecta a todos los tipos de piel, por lo que su uso debería estar extendido tanto para pieles claras como oscuras.
Para evitar que la radiación nos haga daño, existen los protectores solares Los protectores solares son cosméticos, principalmente en forma de crema o emulsión, cuya función es evitar la radiación solar. Se deben aplicar entre 15-20 minutos antes de la exposición al sol y reaplicar cada dos horas. Aunque haya protectores solares resistentes al agua, la eficacia puede verse reducida tanto por el agua como por el sudor. Por lo tanto, después de salir del agua o hacer ejercicio intenso conviene volver a aplicarlo.
¿Qué podemos hacer para prevenir quemaduras y daños en la piel?
- Usar protección solar de alto espectro (es decir que proteja tanto de UVA como de UVB), y alto factor de protección (SPF 30- 50+) y reaplicarse cada dos horas o antes.
- Usar protección adicional, como gafas de sol, gorras o sombreros.
- Evitar salir en las horas centrales del día (entre las 12 y las 18).
- En niños menores de 6 meses no es recomendable usar protector solar. Siempre que sea posible se le protegerá a la sombra y con ropa apropiada. En caso de que no sea posible se puede aplicar una pequeña cantidad en las zonas más expuestas (cara, brazos y piernas).
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