El APA Casa de la Virgen da la campanada en la Cabalgata de Ciudad Lineal

El 4 de enero de 2022, la asociación de padres y madres del colegio Casa de la Virgen, de Madrid, marcó un hito en la historia del APA, pues, por primera vez y en circunstancias totalmente adversas, sacaron a pasear su carroza en la Cabalgata de Ciudad Lineal. Hasta el último minuto, todos temíamos lo peor: «se va a cancelar», pero ni la pandemia, ni el mal tiempo lograron que padres y alumnos se movieran del toldo en el que se resguardaban de la lluvia, esperando la señal para comenzar el desfile. Un ejemplo de tesón y de ilusión por parte de las familias de este colegio concertado, que nació de la necesidad de dar amparo asistencial y educativo a las familias con escasos recursos del Barrio de la Concepción, en 1928.

Se anunciaban lluvias

Desde que la asociación, en su primera junta ordinaria, planteó la posibilidad de participar en la Cabalgata de Reyes, organizada por la Junta de Ciudad Lineal, los padres comenzaron una carrera de obstáculos, superados uno a uno y bajo la sombra de una temida cancelación de último minuto. 
Tras la decisión, llegó la cruda realidad: llegábamos tarde para empezar de cero, incluso la lista de participantes se acababa de cerrar. ¡Primer disgusto! Sin embargo, una mamá decidió que nunca es demasiado tarde y, a base de insistir, consiguió que no solo admitieran nuestra comparsa, sino que también pudiéramos lucir nuestra propia carroza. Pero debíamos actuar rápido, pues ser novatos nos podía pasar factura, sobre todo contando con que estábamos a dos meses de las fiestas navideñas.
La respuesta del colegio y de los padres no se hizo esperar: el primero nos abrió las puertas para reunirnos, almacenar, recibir encargos o construir la infraestructura que debíamos llevar lista para montar el mismo día del evento, incluso en los días no lectivos de Navidad; los segundos, motivados por la ilusión de sus hijos, llenaron las reuniones y el chat del APA con ideas y debates sobre cómo materializar todas las propuestas.
Después, vinieron las amenazas de la nueva variante de COVID; el miedo y las bajas en las que derivó, tanto de participantes del colegio como de colegios participantes en la Cabalgata, y el mal tiempo anunciado en el parte: lluvias a la hora del evento y un frío repentino, tras varios días de sol. 


Todas las campanas mirando al cielo

Pero llegó la víspera de la Cabalgata y también los disfraces de campana, diseñados y elaborados por un equipo de costura, al que hay que agradecer las horas extra durante la Navidad, para que llegaran a tiempo. ¡Y los caramelos! Un montón de cajas de caramelos que no íbamos a poder tirar, como medida COVID. 
Las lonas que cubrían la carroza esperaban, en el suelo de una sala habilitada por el cole, a ser cubiertas por luces, para acompañar la paloma del logo de la asociación. La decoración fue sencilla pero eficaz: luces por aquí, campanas por allá. Ya no había marcha atrás, a pesar de que la lluvia amenazaba con aguar la fiesta…


Nos mojamos y brillamos más

En Madrid llueve poco, pero cuando dice de llover… Todas las campanas, reunidas bajo un toldo, empapadas y heladas de frío, esperábamos a que escampara para que la carroza pudiera venir a recogernos. Las caritas de los niños se temían lo peor, los papás que habían pasado toda la mañana decorando la carroza miraban a cielo implorando que se despejara de nubes y, tras estos momentos de tensión, dejó de llover, el cielo se abrió y empezamos a organizar el desfile. 
La comparsa, compuesta por padres, profes y alumnos, no paró de bailar por las calles de Ciudad Lineal. Animados por tres mamás, que lo dieron todo en escena, los niños de la carroza no dejaron de cantar, saludar y tirar confeti, improvisado en el último minuto tras conocer que no podrían tirar caramelos. Los encargados del cordón, padres y alumnos de Bachillerato, no dejamos de velar por la seguridad de los nuestros y de la gente que nos esperaba a ambos lados de las calles Marqués de Corbera, Emilio Ferrari y Alcalá. No faltó ni el director del colegio, quien también vino a acompañarnos tanto en los preparativos como en el desfile. 
¿Y qué pasó con los caramelos? Pues, finalmente, no se tiraron, ¡pero se repartieron todos entre los asistentes!
A medida que se hacía de noche, más y más brillaban nuestras campanas y luces, hasta que llegamos a Ciudad Lineal, donde sus Majestades se apearon y los más rezagados pudieron entregar su carta… Más de uno seguro que pidió un par de calcetines secos y un chocolate caliente. Bueno, las campanas de la comparsa no, porque de tanto que bailaron con la orquesta, ¡pasaron hasta calor!

Un poco de magia en tiempos de prudencia

Es cierto que, en los tiempos que corren, priman las medidas y la prevención sanitaria, lo que, en el Colegio Casa de la Virgen, ha impedido que el APA celebre actos tan importantes para nosotros como la fiesta de la Inmaculada o la chocolatada de Navidad, junto al Belén Viviente organizado por los niños de Catequesis y la entrega de cartas a los Reyes Magos. Están siendo años muy desangelados para nosotros y nuestros niños, y hemos tratado de llenar todo ese vacío que deja el COVID, a su paso, con luz e ilusión. Las caras de los niños lo dicen todo: ¡Lo conseguimos!
Desde aquí, nuestro agradecimiento a todos los que han hecho posible una tarde inolvidable y llena de magia: los padres y madres del APA, los profes y la dirección del colegio, los alumnos de Bachillerato y todos y cada uno de los niños que participaron, dando ejemplo de la paciencia y del cumplimiento de las normas, así como de la emoción con la que hay que afrontar la vida, ya llueva o sople viento. ¡Felicidades!

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