Lavados nasales

LLEGA EL INVIERNO Y LOS MOCOS: LAVADOS
NASALES EN NIÑOS

La congestión nasal es un problema muy común en bebés y niños
pequeños, especialmente durante los meses de invierno o en épocas de
alergias. A diferencia de los adultos, los más pequeños no saben sonarse la
nariz, lo que puede dificultar su respiración, especialmente durante la comida
y el sueño.

Los lavados nasales son una herramienta clave para ayudarles a respirar
mejor. A continuación, te explicamos cómo realizarlos de manera segura y
efectiva.

¿Por qué son importantes los lavados nasales?
● Sus vías respiratorias son más estrechas y se tapan fácilmente con
mocos.
● Les cuesta sonarse la nariz por sí solos.
● Una nariz despejada facilita que duerman mejor, coman mejor y
respiren sin dificultad.
● Reduce la posibilidad de resfriados, otitis y bronquitis.

● Favorecen la administración de medicación inhalada: En casos de
niños con patologías respiratorias, los lavados mejoran la eficacia de
los tratamientos.

¿Cuándo hacer los lavados nasales?
● Antes de las comidas.
● Antes de dormir, para mejorar la calidad del sueño.
● Siempre que el niño presente congestión nasal evidente.
● Antes de utilizar dispositivos de inhalación, como cámaras con
aerosoles.

Paso a paso: lavado nasal en niños pequeños

  1. Prepara el ambiente: Asegúrate de que el niño esté en un lugar
    cómodo y seguro, como una superficie acolchada. Ten todos los
    materiales listos.
  2. Coloca al niño adecuadamente:
    ● Para bebés: Colócalo tumbado de lado, sujetando suavemente
    su cabeza.
    ● Para niños más mayores: Pueden estar sentados con la cabeza
    ligeramente inclinada hacia adelante.
  3. Aplica el suero fisiológico:
    ● Si usas una jeringa, asegurate que conoces bien la técnica para
    no causar un daño innecesario en las fosas nasales.
    ● Puedes tumbar al bebé boca arriba con su cabeza de lado.
    ● Introduce la jeringa en la fosa nasal superior (la que queda más
    arriba si el niño está de lado).
    ● Inyecta el suero lentamente y con firmeza. El líquido debería salir
    por la otra fosa nasal arrastrando el moco. Pero insistimos,
    existen distintos dispositivos y técnicas que merece la pena que
    conozcas.
  4. Limpia suavemente: Usa un paño limpio o una gasa para retirar los
    restos de moco y suero.
  5. Repite en la otra fosa nasal: Gira al bebé hacia el otro lado y repite el
    procedimiento en la otra fosa.
  6. Calma al niño: Algunos bebés pueden llorar o mostrarse inquietos,
    pero es un procedimiento rápido. Cálmale con caricias o hablándole
    suavemente.

Consejos prácticos
● No uses agua directamente: Siempre utiliza suero fisiológico o
soluciones salinas específicas. Preferiblemente templada.
● Evita excesos: No es necesario hacer lavados nasales
constantemente; hazlos solo cuando sea necesario.
● Mantén la higiene: Lava bien la jeringa o el dispositivo después de
cada uso.
● Consulta al pediatra: Si la congestión nasal es persistente o hay
fiebre, es importante buscar atención médica.

¿Con cuanta cantidad hago los lavados?

● Con suero fisiológico 0.9%:
○ 1 a 2 ml en cada fosa nasal en los bebes.
○ 2.5 ml. en cada fosa nasal en niños menores de 3 años.
○ 5 ml. en cada fosa nasal en niños mayores de 3 años.
○ > de 10 ml. en mayores de 8 años

Se puede aplicar con mayor presión para arrastre de mocos o suavemente
para hidratación de fosas nasales.

Hay diferentes dispositivos que se pueden utilizar según la edad del
niño y la tolerancia.

Preguntas frecuentes

  1. ¿Los lavados nasales son dolorosos? No, pero pueden ser molestos
    para el niño. Es una sensación que suele desaparecer rápidamente.
  2. ¿Cuántas veces al día se pueden hacer? Se recomienda hacerlos entre
    2 y 4 veces al día, dependiendo de la congestión.

Realizar lavados nasales de manera adecuada puede marcar una gran
diferencia en el bienestar de tu bebé o niño pequeño

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